Cómo Cocinar Realmente Rápido

No todos los días podemos estar cuatro horas en la cocina para preparar una sola receta. A veces necesitamos hacer una comida en 20 o 30 minutos y eso no significa que vayamos a terminar comiendo cereal. Cocinar rápido no significa cocinar acelerados. De hecho, creo que la velocidad en la cocina tiene mucho más que ver con saber moverte entre la receta, administrar tu espacio y aprovechar el tiempo. Estos son algunos de los hábitos que más me ayudan:

Ten todo listo antes de empezar:

Antes de prender la estufa, consigue todos los ingredientes. Lava, desinfecta, mide, pesa, separa y corta lo que necesites. También asegúrate de tener suficiente espacio para trabajar. Si vas a cortar verduras, no intentes hacerlo en una tabla que ya está llena de ingredientes. Ten bowls cerca para ir retirando lo que ya preparaste y evita que todo se vaya acumulando en el mismo lugar. Parece que preparar todo antes te hace perder tiempo, pero sucede lo contrario: evita que tengas que detener una cocción porque todavía estás buscando, lavando o cortando algo.

Lee la receta antes de cocinar:

Aunque conozcas la receta, dale una repasada mental antes de empezar. Saber qué sigue te permite adelantarte. Si algo tarda diez minutos en hervir, esos diez minutos pueden servir para cortar las verduras. Si algo necesita llegar a cierta temperatura, puedes aprovechar ese tiempo para preparar lo siguiente. La receta está escrita en un orden, pero tú no necesariamente tienes que cocinar en ese mismo orden.

Haz y limpia al mismo tiempo:

No me gusta terminar de cocinar con una montaña de platos, tablas y utensilios. Mientras cocino, tengo cerca un bowl con agua y jabón para ir dejando cucharas, pinzas o utensilios que ya no necesito. Limpio las tablas y las cubiertas conforme avanzo y procuro no acumular demasiada loza. Además de ahorrar tiempo al final, trabajar con una superficie limpia hace que sea mucho más fácil seguir cocinando.

Aprovecha los tiempos de espera:

Mientras hierve el agua, mientras el horno llega a temperatura, mientras se dora la carne o mientras una salsa reduce, hay algo que puedes adelantar. No significa hacer cinco cosas complicadas al mismo tiempo. Significa reconocer cuándo una preparación no necesita de tu atención durante unos minutos y utilizar ese tiempo. No significa más trabajo mental, se puede resolver con algo tan sencillo como un timmer: Hasta para asar un steak uso timers. Si sé que tengo que voltearlo en tres minutos, pongo un timer y me olvido. Mientras tanto puedo preparar una ensalada, calentar unas tortillas o limpiar mi estación de trabajo sin estar pensando cuánto tiempo lleva la carne. Incluso puedes tener varios timers funcionando al mismo tiempo. No se trata solo de evitar que se queme algo; se trata de no tener que guardar todos los tiempos en la cabeza.

La práctica hace la diferencia. Con el tiempo, muchas cosas empiezan a hacerse automáticamente. Sabes qué aceite necesitas, qué condimentos vas a utilizar, qué ingredientes pueden entrar juntos al sartén y qué puedes preparar en el mismo bowl sin ensuciar otro. También empiezas a reconocer qué pasos realmente necesitas y cuáles estás haciendo por costumbre. Y ahí está, para mí, la verdadera eficiencia en la cocina.

No necesitas más utensilios. De hecho, muchas veces más utensilios solo significan más cosas que lavar. Necesitas aprender a administrar mejor tu espacio y tu tiempo. Cocinar eficientemente no significa cocinar rápido o acelerado. Significa saber qué estás haciendo, qué sigue y cómo moverte de un paso al siguiente sin detenerte. Una comida de 20 minutos puede estar perfectamente cocinada. Solo necesitas que esos 20 minutos realmente sean de cocina.

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