Cómo Variarle a la Ensalada

Pocas cosas más tristes que una ensalada de lechuga, tomate y aguacate servida por obligación para comer saludable, cuando una buena ensalada puede ser hasta el plato principal.

Como cualquier otro platillo, aunque puede parecer simple, una buena ensalada tiene su chiste. El problema es que muchas veces se preparan sin muchas ganas: vegetales húmedos, cortes enormes, aderezos embotellados o ingredientes puestos juntos sin pensar mucho en textura, temperatura o sazón.

Y las ensaladas mejoran muchísimo cuando empiezas a tratarlas como cualquier otro platillo.

Primero: los vegetales deben estar limpios y, sobre todo, secos. Mucho más secos de lo que parece necesario. Si las hojas o vegetales tienen demasiada agua, el aderezo se resbala y termina acumulándose en el fondo del bowl en lugar de cubrir bien cada ingrediente.

También ayuda muchísimo cortar los ingredientes en tamaños relativamente uniformes y pequeños. No solamente porque se ven mejor; también porque hacen que cada cucharada tenga un poco de todo. Las ensaladas grandes y difíciles de mezclar suelen sentirse más desordenadas y menos satisfactorias.

Y la base no tiene que ser lechuga. Puede ser una mezcla de vegetales de temporada o cualquier hoja verde. Las mejores ensaladas muchas veces empiezan con otras cosas:

  • espinaca

  • col

  • kale

  • pepino

  • tomate

  • vegetales rostizados

  • granos

  • incluso legumbres

La idea es construir contraste: algo fresco, algo crujiente, algo ácido, algo cremoso o algo tibio. Por ejemplo, casi no me gusta el tomate y la ensalada caprese suele ser mi favorita.

Otro detalle que cambia muchísimo el resultado es sazonar antes del aderezo. Una pequeña cantidad de sal y pimienta directamente sobre los vegetales hace que todo tenga más sabor, incluso antes de agregar cualquier emulsión o vinagreta.

Y probablemente ahí está otra diferencia importante: los aderezos hechos en casa casi siempre saben mejor.

No necesitan demasiada complejidad. Muchas veces basta con entender una emulsión básica: 

  • grasa

  • acidez

  • sal

  • algo que ayude a unir todo

Aceite de oliva, limón, mostaza, yogur, ajo, miel o vinagre pueden combinarse de muchísimas maneras sin necesidad de comprar mezclas embotelladas llenas de azúcar o estabilizantes.

También ayuda muchísimo entender el momento correcto para aderezar. La ensalada no debería prepararse demasiado tiempo antes de servirse. Cuando el aderezo entra demasiado pronto, las hojas se colapsan, pierden textura y todo empieza a sentirse pesado. Por eso muchas ensaladas funcionan mejor cuando se mezclan justo antes de llegar a la mesa.

Y quizá lo más importante es dejar de pensar en ellas como acompañamiento obligatorio. Una buena ensalada puede ser: fresca, compleja, crujiente, satisfactoria y suficientemente completa para convertirse en plato principal. Solo necesita un poco más de amor.

Porque probablemente el problema nunca fueron las ensaladas. El problema era que casi nadie las estaba cocinando bien.

Cosas que he probado y me han gustado:

  • Preparar los ingredientes por separado ayuda muchísimo a controlar la textura y el sazón antes de mezclar todo.

  • Si vas a usar cebolla, curtirla ligeramente con vinagre, limón y sal ayuda a suavizar la intensidad y mejorar la textura.

  • Algo de grasa (aguacate, queso, nueces, etc) sirve para que se sienta más completa y llenadora.

  • Agregar algo crujiente casi siempre mejora la experiencia: semillas tostadas, nueces, crotones, pepitas, etc.

  • Mezclar hierbas frescas con las hojas verdes le da muchísimo más sabor y aroma (arúgula, cilantro, menta, albahaca, etc).

  • Los vegetales rostizados funcionan increíblemente bien en ensaladas porque aportan dulzor, textura y profundidad.

  • Un poco de acidez al final suele levantar todo: limón, vinagre o incluso algunos tomates frescos.

  • Terminar con queso rallado fino, ralladura de limón o pimienta recién molida hace que la ensalada se sienta mucho más “terminada”.

  • Calentar un poquito la vinagreta antes de servir puede ayudar muchísimo a integrar los sabores.

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