Me gusta la cocina porque puedes servir, puedes tomar decisiones y puedes sanar al mismo tiempo.
También, necesito ordenar mis ideas, mis recetas y todos los recursos que encuentro, pruebo y me gustan.
Tengo toda la vida trabajando en una carnicería, más de 15 años dando clases de negocios, más de 10 organizando parrilladas y más de 5 enseñando a asar carne—ahora tengo dos hijas y siento que puedo volver a empezar.
Aquí no hay recetas hipercomplicadas, ni perfeccionismo culinario. Me interesa más entender ingredientes, técnicas y hospitalidad que perseguir platos perfectos.
En la cocina también: menos, pero mejor.